Cualquier tiempo pasado fue... diferente
Es la segunda vez que escribo esto, porque la anterior se me ha borrado, así que seré más breve.
A finales de los años 40, debido a la escasez de modelos y el elevado precio, su venta estaba limitada a una reducida parte de la sociedad española. "Recuerdo una moto que tuve hace muchos años que tenía una letra inacabable. Tener moto era tremendamente caro y te pasabas la vida pagándola", comenta entre risas Amando de Miguel. Ya en los años 50, como recuerda Javier del Arco de Izco en el libro 55 años de historia del motociclismo en el circuito de Montjuïc, "su uso se fue masificando hasta el año 1959, cuando se alcanzó el cenit con un 66,45% del parque constituido por motos. La situación se mantuvo hasta los años 60 y primeros de los 70, logrando altas cotas técnicas y económicas, y con una balanza de importación/exportación favorable a España de 1.122,9 millones de pesetas".
El "ataque nipón" a los mercados mundiales hundió a todas las empresas de motos existentes, sobre todo en países como España, poco habituados a salir a vender fuera de sus fronteras y con verdaderos problemas económicos en casa. Sólo los italianos, genios de la venta y el marketing, los alemanes de BMW con un producto diferenciado hacia la calidad y la innovación, discutida en algunos casos, y otros pocos (HD en EEUU o los británicos de Triumph) han conseguido sobrevivir a esa invasión pacífica.
En España las "gloriosas" marcas de antaño (Montesa, Bultaco, Ossa, Derbi, Puch, Sanglas) fueron desparaciendo o cediendo sus marcas poco a poco.En este desolador panorama me resulta increíble lo que ocurre en una ciudad como Barcelona,
En estas circunstancias sólo puedo pensar en mi primera moto de verdad, una BMW R-45 amarilla, con 20 años y cien mil km. declarados.

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