Autos y otro rollo, ahora ando en moto.
Esto he leído:
POR LEOPOLDO VILLARREAL / SALTILLO, COAH. OCT. 14, 2005 (VANGUARDIA).- En esta ocasión les platicaré una experiencia personal que me ha hecho pensar mucho acerca de este mundo de los autos. Hasta hace poco yo era un semidiós en mi poderoso coche, ahora soy un simple mortal que anda en su pseudo moto y digo “pseudo”, porque hasta los repartidores de pizza me ven como un bicho que agrede al mundo de los motociclistas, ya ni hablar de una Harley que se pare a mi lado... simplemente no existo.
Es verdad que la costumbre…
Aunque no nací en auto, sí me acostumbré muy fácilmente a andar en coche y desde entonces olvidé que existen las distancias, los tiempos y las complicaciones. Yo llegaba muy cómodo, me subía a mi auto y no importaba cuán lejos fuera, pues mi vehículo me llevaba de manera práctica y confortable. Si estaba lloviendo o hacía un calor de los mil demonios, tenía ahí una perillita que ponía la temperatura de lo más agradable, y ya no hablemos de que además podía escuchar mi música cuando el tráfico enloquecía.
Hoy nada de eso existe, aunque me puedo sentir aún privilegiado, pues no necesito moverme tanto en el camión o en los otros vehículos públicos. Con mi moto me transporto relativamente rápido (a la fabulosa velocidad de 60 kilómetros por hora y no más; no me atrevo en estas locas ciudades a jugármela más rápido), dispongo del transporte en el momento en que lo necesito y hasta ahora todo ha ido relativamente bien.
Pero he de comentarles que desde que viajo en moto he descubierto un mundo sumamente extraño e ignorado cuando te sientes ese semidiós en tu auto. Afuera hay un mundo poblado por gente sin cultura cívica, un mundo de abusos, de atropellos, de irresponsabilidad y de inconsciencia que hasta dan miedo, y lo peor de todo es que sin proponérmelo, tal vez yo fui parte de eso alguna vez.
Cuando te subes a la moto, cuando eres peatón o cuando usas el transporte público y te conviertes en un mortal, estás a las expensas de los coches y eso definitivamente es un error, ya que al final del día todos, tarde o temprano, somos peatones.
A DIFERENCIA...
Para muchos el dejar el auto en doble fila “un momentito nada más”, les parecerá lo más natural, sin tomar en consideración que su acto imprudente afecta más de lo que se pudiera considerar. Yo como motociclista busco conducir en ese carril que ocupan quienes dejan su auto en doble fila y me la tengo que rifar para invadir el otro carril, sumándose el riesgo de los muchos otros autos que también, desesperados, tienen que cambiar de carril y que obviamente no van a dejar que alguien en una motito intente ocupar un espacio en este cosmos automotriz.
No hablemos de aquellos que se les olvida para qué sirve la palanquita que está al lado del volante y que misteriosamente enciende unas flechas verdes en el tablero. Eso simplemente no existe, ni consideran que pagaron alrededor de unos cinco mil pesos para traerlo de adorno. Yendo en mi moto, el otro día en un cruce por poco quedo como mosquito de carretera, totalmente embarrado en la puerta de un auto, que obviamente me rebasó, que nunca usó sus direccionales y que se dio la vuelta por enfrente de mí en el momento de llegar al cruce.
VEAMOS...
Y la lista de “infortunios” podría ser enorme, llena de actos poco civilizados por parte de aquellos poseedores de un auto. Quiero pensar que quienes tienen la fortuna de ser dueños de un coche, es porque tienen recursos que usualmente han adquirido gracias a su trabajo y por ende con una preparación, en la que se les han dado principios, educación, respeto. Pero si es así, ¿por qué no los usan cuando están en el volante? ¿Por qué se han vuelto semidioses y pueden hacer lo que sea?
Manejen con cuidado y respeten a los demás. Hasta pronto.
¿quién no ha tenido una experiencia similar?

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